Sensatez con la ALO
En los pocos días que lleva rigiendo los destinos de la capital, el alcalde Gustavo Petro ha abierto una serie de debates que demuestran que no se equivocaban quienes vaticinaron que la del excongresista sería una alcaldía no exenta de polémicas.
Al margen del tenor que han alcanzado algunas de ellas, sin duda la que más susceptibilidades ha despertado y que, por tanto, requiere una mirada cuidadosa de parte de los involucrados es la que se refiere al futuro inmediato de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO), que conecta de extremo a extremo el norte con el sur de la capital.
A juzgar por las observaciones que emanan de escenarios académicos y de las voces de sus propios protagonistas, la de esta importante vía no es una simple discusión semántica ni de interpretaciones acomodaticias. Se trata de una controversia que tiene que ver con el futuro mismo de la región y con el modelo de desarrollo que se quiere dejar como herencia a las generaciones de bogotanos por venir.
Por desgracia, la ALO no ha sido ajena a ese destino trágico que suele rodear los grandes proyectos viales del país. Después de haber sido concebida, hace 50 años, como plan piloto del Distrito, solo en 1998, a través del acuerdo 13, se definió su diseño, operación y ejecución.
De los 50 kilómetros que contempla el proyecto inicial apenas se han construido 14 (en el costado oriental, no el occidental) y se han invertido cerca de 300 mil millones de pesos, de los cuales el Gobierno Nacional ha aportado 80 mil millones, que hacen parte del tramo sur ya construido, 4,5 kilómetros entre Chusacá y Canoas.
El proyecto es ambicioso. La autopista, por donde se ha proyectado que se desplace el tráfico de carga y se evite su ingreso a la ciudad, nace en el Muña, recorre los municipios de Soacha y Mosquera, y las localidades de Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba. También incluye vías para un sistema masivo tipo TransMilenio, al menos ocho carriles para vehículos y ciclorrutas. Actualmente el tramo se encuentra semiparalizado a la altura de Bosa.
Llegar hasta donde se ha llegado no ha sido fácil, especialmente porque ya se hizo la parte más complicada: adquirir los terrenos en su totalidad y concretar el compromiso del Gobierno Nacional y la Gobernación de Cundinamarca.
Sin embargo, a lo largo de la década, al proyecto lo ha atacado una especie de paquidermia institucional -ya sea por razones presupuestales o por falta de voluntad política- que no le ha permitido avanzar, mientras que la ciudad sí ha mantenido un sostenido y vertiginoso crecimiento en esa zona.
Esto último constituye uno de los argumentos centrales del alcalde Petro para insistir en el rediseño del proyecto, pues, a su juicio, las condiciones han cambiado y el impacto que, según él, se generaría en importantes ecosistemas de humedales que lindan con la ALO sería inevitable.
En consecuencia, el mandatario sugiere reemplazar la autopista por un tranvía y construir, en esos terrenos, una ciudadela que incluya infraestructura oficial como universidades, colegios y hospitales, que a su vez generarían la demanda de usuarios para el sistema férreo, lo que significaría -advierten expertos- densificar más la ciudad, algo que el mismo burgomaestre rechaza.
Por el amplio camino ya recorrido, es esencial que desde la propia Administración, como lo ha propuesto el Alcalde, se lidere un serio y aplomado debate técnico que involucre al Gobierno Nacional y al departamental y que brinde salidas sensatas y benéficas para la ciudad. Que se busque un necesario consenso, teniendo en cuenta las recomendaciones que desde distintos sectores se hacen en términos de conveniencia fiscal y realidad social, incluyendo la posible afectación del medio ambiente. Cuya importancia no se puede desconocer, pero igualmente es fundamental pensar en el futuro de Bogotá.
No hacerlo sería seguir condenando la ALO a que se convierta en un elefante blanco en una ciudad urgida de soluciones viales y de movilidad. Si se quiere modificar su trazado, no puede hacerse sin consultar al Ejecutivo, que defiende el proyecto original, tampoco ignorar que un cambio abrupto significaría una nueva revisión por parte del Conpes, un ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial, una nueva aprobación del Concejo y la desafectación de terrenos.
Algunos recomiendan que el de la Avenida Longitudinal es un debate inoportuno, dado el tamaño del desafío que tiene la actual administración frente a proyectos que no dan espera, como la culminación de la fase III de TransMilenio, la puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte (SITP), el futuro de la carrera 7a. o el metro. No creemos que sea así. Lo que ocurra con la autopista será determinante para la movilidad de un territorio que crece exponencialmente.
Dicho lo anterior, lo que menos le conviene a la ALO es un escenario en el que primen los intereses particulares, las motivaciones políticas o las ideologías caducas. El debate no debe limitarse a un forcejeo verbal sobre si se trata de darle prioridad al cemento antes que al ser humano o enrancharse en que el modelo vigente no soporta ajustes. Como en el adagio popular: ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.

¿Volverá Piedad Córdoba al Senado?_ Mucho se habla por estos días de la suerte de Piedad Córdoba en la
Corte Constitucional. Sobre el particular el columnista joven José Manuel Acevedo dijo en el diario El Tiempo que "no la tiene fácil el Procurador Alejandro Ordóñez, en la Corte.”
Si la ponencia es favorable a doña Piedad, solo habría dos votos fijos -los de siempre- en contra de la ex parlamentaria, y existe uno más con el que quizás podría contar Ordóñez, quien se juega todo su poder real en esta decisión. Los demás magistrados estarían dispuestos a salvar a la coleccionista de turbantes. La ponencia está a cargo del magistrado Jorge Iván Palacio.
En caso de que la absuelva la Corte, Piedad será seguramente candidata presidencial de una convergencia izquierdista, cuando llegue el momento de la sucesión de Santos, en el 2014.
El Procurador está preocupado_ A propósito de lo dicho por Acevedo, el Procurador Alejandro Ordóñez ya contestó en diálogo con Vicky Dávila, de La FM. Manifestó estar muy preocupado porque "si la Corte Constitucional tumba la competencia del Procurador para destituir congresistas, se caerían decenas de procesos", entre los cuales figuran los de la ex senadora Amparo Arbeláez Escalante, ex gobernadora del Quindío, a quien sustituyó en su curul el antioqueño Luis Fernando Duque, y el del ex senador Iván Moreno Rojas, quien fue remplazado en la cámara alta por el ex ministro nariñense Parmenio Cuéllar. En lamisma entrevista radial contó que ya le comunicó al presidente Santos su decisión de presentarse a la reelección comoProcurador,
Tiene la reelección asegurada_ En declaraciones a la agencia TNN@, el senador Fuad Ricardo Char Abdala sostuvo que el procurador Alejandro Ordóñez tiene la reelección asegurada en el Senado de la República porque, en su sentir, ha hecho una gestión exitosa al frente del Ministerio público. Señaló el congresista de Cambio Radical que “no habría ningún inconveniente en obtener los votos suficientes que garantizarían su ratificación en el cargo y el país en general cree lo mismo”.
Un testimonio de gratitud_El general Alejandro Navas, comandante de las Fuerzas Militares, le acaba de dirigir el siguiente mensaje al ex ministro Fernando Londoño Hoyos, director de La hora de la verdad, de la cadena radial Súper:
Apreciado doctor Londoño:_ Gracias infinitas por la valentía y el patriotismo con que ha asumido siempre y está asumiendo hoy la defensa de la causa institucional de nuestro Ejército y del señor coronel Plazas Vega
Que el altísimo lo siga iluminando y dando ese coraje que lo caracteriza para sacar adelante esta causa mayor de la Patria.
Un afectísimo saludo con toda nuestra gratitud,
Su servidor
General Alejandro Navas
Comandante de las Fuerzas Militares de Colombia
Se trata del primer alto mando militar activo que reconoce sin ambages la solidaridad irrevocable del doctor Londoño en los medios de comunicación con las instituciones armadas legítimamente constituidas.
